01 mar BTI Nº 167

Estimados clientes y amigos:

En los tiempos que corren no podemos dar la espalda a la internacionalización de nuestros negocios si queremos seguir una línea de progreso. Para ello debemos de seguir una serie de procesos que no debemos de olvidar a la hora de abordar este importante salto.

 

Diríamos que el concepto clave es el de “PLANIFICACIÓN”. A la hora de plantearnos salir a vender nuestros productos fuera de nuestras fronteras debemos definir los objetivos cualitativos y cuantitativos. Decidir dónde –eligiendo los mercados dónde queremos posicionarnos- y con qué elementos disponemos –estrategia competitiva.

 

Las empresas podemos vender nuestros productos en mercados extranjeros a través de las exportaciones, término este que podríamos definir como “aprovechamiento especulativo de las oportunidades” . Ahora bien, debemos diferenciar entre la exportación indirecta, cuando se realiza desde el país nacional a través de intermediarios, o directa, cuando las ventas las realiza directamente la empresa en el país de destino, lo que exige invertir en dicho país en la creación de sus propias empresas de distribución. La exportación indirecta es menos arriesgada y requiere menor asignación de recursos. Sin embargo, cuando se exporta directamente las ventas potenciales son mayores, así como las garantías de continuidad de las mismas, debido a que la empresa, al tener una mayor presencia en el mercado extranjero, dispone de mayor información sobre el mismo, lo que le puede permitir captar mayor cuota de mercado y ofrecer un mejor servicio, al tiempo que aumentan las posibilidades de mantener los clientes obtenidos.

 

Otro punto muy importante es el cómo preseleccionamos los países a los que queremos exportar. Teniendo en cuenta el atractivo de los diferentes países, su tamaño, su evolución, la importancia y nivel de la competencia que nos vamos a encontrar, la proximidad socio-económica-cultural, etc, así como la adecuación de nuestra propuesta de valor a esos mercados que estamos analizando. Otra manera práctica de elaborar la lista de países donde tenemos intención de desembarcar es ver donde nuestra competencia está venciendo el producto, lo que significa que allí existe ya una demanda, aunque esto es solamente un indicativo.

 

El proceso de internacionalización siempre se debe acometer con vocación de permanencia en el tiempo, no admite impulsos pasajeros sino un objetivo a largo plazo.

QUIMICA 21, S.L. 

A LA VANGUARDIA DEL SECTOR CONTRA INCENDIOS



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR